Tanto tiempo haciendo caso a los ángeles no es recomendable.
Luego ocurre que se cansan, se quedan sin opciones, te miran mal todo el tiempo que no los miras y al final desaparecen.
Lo notas porque una de tus orejas está fría, ya no oyes advertencias todo el tiempo, ni hay señales claras de caminos a seguir. Pese a que empiezas a tener un claro desequilibrio sobre los hombros y se camina torcido, se disipan las dudas y una sonrisa te cruza la cara más a menudo que de costumbre. Te caes mejor a ti mismo y la agenda del teléfono se ha reducido drásticamente, dejando paso a unos contactos tan leales como escasos.
Son de los míos.
No nos vemos. Nos miramos y nos reconocemos.
Sobre los hombros... solo demonios.
Por fín demonios.
Luego ocurre que se cansan, se quedan sin opciones, te miran mal todo el tiempo que no los miras y al final desaparecen.
Lo notas porque una de tus orejas está fría, ya no oyes advertencias todo el tiempo, ni hay señales claras de caminos a seguir. Pese a que empiezas a tener un claro desequilibrio sobre los hombros y se camina torcido, se disipan las dudas y una sonrisa te cruza la cara más a menudo que de costumbre. Te caes mejor a ti mismo y la agenda del teléfono se ha reducido drásticamente, dejando paso a unos contactos tan leales como escasos.
Son de los míos.
No nos vemos. Nos miramos y nos reconocemos.
Sobre los hombros... solo demonios.
Por fín demonios.

:)
ResponderEliminar